SEGISMUNDO, agosto 2019

Un texto tan profundo llevado al lenguaje teatral, deja el alma pasmada, en carne viva. En esta puesta, la vida palpitante en la pluma de Pedro Calderón De La Barca  nos interpela. Tan trillado como el cuento de  Cenicienta o de Buda, los temores de los reyes frente a las profecías  sobre su descendencia siempre resultan en malas ideas sobre como evitar lo que entienden como desgracia inminente. Le podríamos haber dicho que va a perder la apuesta, pero  les sigue pareciendo buena idea. Como siempre el entorno intenta aprovechar   este desequilibrio cargado de culpas y miedos.

Un actor y sus títeres, en un diálogo como de un prisionero solitario con los habitantes de su territorio imaginario. Pregunta, contesta, odia y ama.

Los creativos objetos que  arman la escenografía son herramientas de expresión maravillosas en manos del excelente titiritero y actor Luis Rivera López. Es una belleza ver las dos partes en diálogo, en la misma persona dividida entre él y  los títeres tamaño humano adulto. Claramente se demarcan los interlocutores, y es realmente una conversación angustiosa y ferviente.

La pregunta es tal vez, quien es tu carcelero y que temes de la libertad.

La puesta es realmente mucho más que presenciar el mundo que crea este brillante artista. Sentía por momentos que escapaba de sus manos el manejo de lo que sucede en escena, y me generaba  expectación, con mucha profundidad y  trascendiendo la historia.

Una de esas experiencias que piden ser mantenidas al rescoldo del corazón, por un buen rato, para disfrutar de su dulzura y su pasión.

María Inés Senabre

 

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Segismundo

Nueva propuesta (para adultos) de Libertablas, basada en “La vida es sueño”, de Pedro Calderón De La Barca

Dramaturgia e interpretación: Luis Rivera Lopez / Dirección: Gustavo Manzanal /  Funciones: Domingos, 20.30hs. / Sala: El Extranjero, Valentín Gomez 3378

Entrada: $400.- (Est. y Jub. $350)/ / Redes: Segismundo (Facebook)

Nuevo trabajo de Libertablas, donde a partir del cruce entre el teatro y la manipulación de títeres y objetos, se propone habitar uno de los clásicos de la literatura universal: “La vida es sueño”, de Pedro Calderón De La Barca.

 

Esta versión pone su principal foco en el quehacer teatral. El teatro como sueño en tanto constructor de una ficción que da cuenta de lo real. Si bien el actor, al atravesar cada función, sabe que tiene que tener el dominio de todo, a la vez, tal como clama Peter Brook, regresa indefectiblemente a la incerteza de lo que devendrá. Toda representación es en sí misma un sueño; según el original de Pedro Calderón De La Barca la propia vida lo es. El teatro crea estados y mundos nuevos, que parten de la razón como así también de todas las capacidades senso/perceptivas de la condición humana. Así como en la vida, la preponderancia de lo onírico lo atraviesa todo.

Sobre el proceso creativo, por Luis Rivera López

Este nuevo espectáculo de Libertablas es para mí un acontecimiento simbólicamente conmovedor puesto que el clásico de Pedro Calderón De La Barca es un material que me ha apasionado desde mi adolescencia hasta hoy. Este espectáculo nace de un deseo que tiene cuarenta años de existencia. Hace exactamente la misma cantidad de años, tomé la crucial decisión de vivir de la profesión de actor. Para evitar el sufrimiento cotidiano que vislumbraba en el seno familiar (la eterna espera de un llamado), busqué una red grupal; una malla de contención creativa. Hoy, regresando a todo aquello, me permito decir que el resultado de esa búsqueda fue mucho más allá de lo soñado. Con mis compañeros de Libertablas y bajo la dirección de Gustavo Manzanal, hemos surcado una experiencia que permitió darle vida a nuestro Segismundo, el cual parte de esa bella selva insondable que es la obra de Calderón. Esa catedral inabordable, con innumerables naves laterales, y con sus ídolos ocultamente paganos debajo de cada cruz. Esa vida soñada sobre un escenario, que es una forma de vida que los actores amamos. Muchos meses de trabajo se corporizan en un sueño estético, vívido y pesadillesco, que se descubre entre el humo y las sombras para que podamos tomar el destino en nuestras manos, dominarlo, festejarlo y disfrutarlo.

Sobre la puesta en escena, por Gustavo Manzanal

Encarar una pieza sobre el destino y los misterios del ser nos pone en un desafío existencialista y estético. Imposible no abordarlo sin una cuota importante de compromiso, junto con el registro de lo real y lo histórico. Es una obra que, además, fue montada muchas veces, con diversos tratamientos que priorizaron uno de los tantos conflictos que tiene el original. Nuestra búsqueda se focalizó en aquella ligazón tan particular que existe entre la palabra y los hechos; entre el espacio de la ficción y la construcción creativa del actor en ésta (la parateatralidad en el teatro). Sin descuidar la grandeza poética de P. Calderón De La Barca, intentamos dar con un humor lacerante y sutil, ese que deviene en la sola intención de exhibir las flaquezas humanas, con el objeto de salir airoso: la potencia del decir, del mostrar y del accionar. Los muñecos, los objetos, la escenografía estilizada, las transiciones abruptas, la música integrada al desarrollo narrativo, son algunas de nuestras decisiones sobre cómo interpretar el peso y la presencia de lo onírico.

Sobre Segismundo / Más información sobre su historia

La investigación, adaptación e interpretación de la obra de P. Calderón De La Barca, a fines de teatralizarla, no es un desafío nuevo para Libertablas. A partir del año 2000 en adelante, la Compañía creo el ciclo “Teatro al aula”. El mismo está integrado por distintos espectáculos unipersonales que parten de clásicos de la literatura universal, con el fin de compartir esta experiencia artístico/pedagógica con el alumnado. Allí Segismundo cobró vida por primera vez, en una puesta muy titiritera que, además de las escuelas, recorrió el país y el mundo en una valija. Hoy, ya sin la impronta pedagógica ni tan específicamente titiritera, Libertablas sintió que había llegado el momento para internarse aún más a fondo en la mente de Segismundo; bucear en sus contradicciones, sus miedos: su soñadora humanidad.

Ficha Técnica y Artística: Interprete y Titiritero: Luis Rivera López; Música Original: Alberto ‘Chucho’ Bonacera; Diseño de Escenografía, Vestuario y Títeres: Alejandro Mateo; Realización de Escenografía y Títeres: Andrés Manzoco, Luis Rivera López y Melina Filossi; Realización de Vestuario: ‘Titi’ Suárez; Asistencia de Producción: Julieta Rivera López; Fotografías: Lucía Rivera López; Diseño de Imagen: Mathías Carnaghi; Producción General: Libertablas (cooperativa de trabajo); Dirección General: Gustavo Manzanal

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