LAS NEUROSIS SEXUALES DE NUESTROS PADRES- noviembre 2010

Hermosa. Una obra que se puede leer de varios enfoques.

La historia de esta muchacha.  Dora, personificada excelentemente por Florencia Naftulewicz, con una discapacidad mental que no está muy clara. Ella  por deseo de la madre deja la medicación que mantenía sus impulsos a raya, agresivos o no. Dora es una joven pero descubre sus sensaciones como una niña. Dejar las drogas que la mantenían desconectada de esas sensaciones y de si misma en una explosión que ni intenta manejar. Sólo disfruta y busca saciar los impulsos, con toques de egoísmo y amor a un tiempo.

Desde los enfoques del médico, el padre, el patrón y la madre del mismo, ella deja de estar dentro de su estructura, deja de ser alguien que se somete a su autoridad y necesidades. Se convierte en alguien que contesta y expresa sus deseos. Su forma torpe como un volcán que ha estado contenido les genera curiosidad, repulsión o miedo. También se convierte en el objeto y escucha de todas sus ideas sobre la vida y la sexualidad, ideas estas que no parece tener herramientas para valorar apropiadamente.

El enfoque de la madre es interesante, pues en un rapto de cierta adultez cree que puede disfrutar de la libertad de su hija con un criterio poco realista para hacerse cargo del cambio que desata. Como muchas decisiones humanas, con un toque de egoísmo y otro de generosidad la madre desea que le devuelvan la risa de su hija, pero su hija no es la niña que reía y gritaba.

El amante de Dora que realmente se desespera al encontrar en ella alguien que cumple todos sus sueños.

También puede resultar en un viaje a una sociedad con códigos completamente distintos, como es Suiza. Esto no me parece menor ya que parte de las cuestiones que pueden llamarnos la atención en la forma de los diálogos proceden no de una marca conceptual sino más bien cultural.

Interesante la puesta en la que se proyectan  títulos similares a las películas mudas con aclaraciones para situar las escenas. Los actores que no participan de un cuadro se ubican en la galería superior creando una sensación de foto familiar siempre presente

Esto parece complejo, pero la obra se puede transitar tranquilamente sin tanto análisis y disfrutarla, disfrutar las actuaciones, todas  muy buenas. Disfrutar la historia y la puesta Las actuaciones de Silvia Katz en el papel de la madre y Celeste Monteavaro como la madre del patrón me parecen para el recuerdo.

María Inés Senabre

En el año del Bicentenario Argentino, la Embajada de Suiza presenta una serie de eventos para celebrar el lazo cultural entre ambos países. En materia de teatro, Mariana Díaz dirige esta pieza del dramaturgo suizo Lukas Bärfuss.

Las infinitas variantes del amor, la compleja relación entre padres e hijos, la medicalización de la extravagancia, la iniciación a los misterios de la sexualidad… Estos temas son abordados con hondura en una puesta exenta de prejuicios, y cargada de una emocionante sutileza.

Funciones: domingos 21,30 hs

Sala: Celcit, Moreno 431

Informes: 4342-1026

Entrada: $ 40; $25 para estudiantes y jubilados

Dora ha vivido medicada por una incierta enfermedad mental. Su madre y un nuevo doctor cambiarán el rumbo del tratamiento. Dora -en estado de abstinencia química- descubrirá ahora que sus deseos pueden guiar sus actos. Esto desorganizará dramáticamente a los que la rodean, precipitando un desgarrador final

Lukas Bärfuss apunta sobre su obra:

“Estoy interesado en las lesiones en la integridad de la persona, que todos los que participan del teatro aceptan de alguna forma. Tanto los actores, como los directores, en especial el público y también el autor. Nadie sabe qué es lo que puede o debe esperar. Justamente ese es el riesgo. Mi vanidad de autor desea, por supuesto, la integridad del texto. Que se mantenga intacto. Pero esta esperanza es tan ingenua como la de la virgen de permanecer casta en el burdel.
Aunque, Dora aparentemente tiene una discapacidad, no se trata para mí de la cuestión de cómo lidiar con estas personas. Lo que vive Dora es el descubrimiento de que no puede disponer total y libremente de sí misma y este descubrimiento lo hacemos todos los seres humanos en algún momento de la vida. El ser humano tiene que vivir con eso, con el hecho de no ser totalmente libre. Yo creo que eso se llama socialización.

Para ser libres, tenemos que aceptar nuestra propia falta de libertad. Y eso únicamente se aprende, pero no se puede enseñar. Dora es una alumna demasiado buena, esto la convierte en monstruo y en escándalo. A ella le gusta lo que le están haciendo. Y no tiene ningún problema con entenderse a sí misma como víctima, y a través de eso consigue una libertad, una libertad, por supuesto, terrible”

Por Mariana Díaz

Emparentada con la obra de Arbus (Diane Arbus, 1923/1971, fotógrafa) desde lo ideológico “Humanizar lo extraño, hacer visible lo que otros intentan invisibilizar y dejar a un costado.” y desde lo estético “Ir a la cacería del lado oscuro de la vida, pero todo organizado en la foto con sensibilidad y una emocionada sutileza.”, esta puesta de “Las Neurosis…” está trabajada como una serie de sucesos en presente absoluto que se deslizan a la vista de todos los personajes de la obra, sin pausa, hacia el tremendo desenlace.

El intenso trabajo con los actores intenta respetar el tono de “brutal delicadeza” con el que la pieza ha sido escrita. De esta manera los siete personajes llevan adelante una historia desgarradora y cruda, cuya acción sobre el público no es más (ni menos) que interrogarlo.

“Las Neurosis…” no responde ni concluye. No hace de manual del deber ser. Se limita a plantear y preguntar. En esa actitud reside la potencia del material, cuya traducción escénica produjo una clave actoral de la que han quedado excluidos de plano los juicios de valor, los prejuicios de cualquier índole y especialmente los golpes bajos.

Los diferentes ámbitos en los que transcurre la obra serán sugeridos a través de la proyección de las acotaciones -que preceden a cada una de las escenas- y siempre las sitúan en tiempo y espacio sobre una importante pantalla. Se intenta que funcionen como los carteles con texto de las películas mudas. Así ingresará al escenario el lenguaje cinematográfico muy presente en esta pieza a través de diversos guiños textuales y rítmicos.

El uso de mobiliario escénico se redujo a un objeto “multifunción” que concentra y sintetiza acciones y une los espacios.

La música conceptualmente seguirá el derrotero de la protagonista. Partiendo de unas pocas notas sueltas, a medida que la obra y Dora avancen -Dora como “sujeto deseante”- se irá complejizando hasta alcanzar status de “tema musical”. También la música servirá para subrayar y acentuar situaciones y crear paisajes sonoros.

El vestuario profundizará en la condición de SISTEMA (familiar/laboral/médico/social) del mundo de Dora.

Si bien no es de esperar que la sensación al espectar este material sea la del puro disfrute, anhelamos profundamente que vivan un momento intenso y conmovedor, tanto como los que vivimos nosotros haciéndola.

Ficha Artística Autor: Lukas Barfüss Traducción: Claudia Baricco

Elenco: (por orden de aparición) Florencia Naftulewicz, Silvina Katz, Mario Petrosini, Aldo Alessandrini, Celeste Monteavaro, Pablo Lambarri, Leandro C. Caamaño

Prensa: Simkin & Franco Producción Ejecutiva: Julieta Bottino Producción General: Mariana Díaz Asistente de dirección: Natalia Córdoba Dirección: Mariana Díaz

En colaboración con Suiza

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1 comentario en “LAS NEUROSIS SEXUALES DE NUESTROS PADRES- noviembre 2010”

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