Quiereme si te atreves – 2004 una historia de amor

Apareció en Cuevana esta historia de amor ópera prima de Yann Samuell que es una joya, Una locura compartida de dos niños que se lleva a través de la vida como lo más importante de toda la existencia. Una loca historia de amor, construída con una cierta crueldad propia de un cómic y una ternura inmensa de los cuentos de Hadas.Para ver en Cuevana http://www.cuevana.tv/peliculas/3214/jeux-denfants/Yann Samuell – Director y Guionista (para bajar el articulo)

Dirección de este artículo: http://www.comohacercine.com/articulo.php?id_art=783&id_cat=2

Yann Samuell, director y guionista
chc, 10/08/2004

El 27 de agosto se estrena en España la película francesa “Quiéreme si te atreves”, ópera prima de Samuell, con Guillaume Canet y Marion Cotillard como protagonistas.

Empezó como dibujante. ¿Qué le hizo colocarse detrás de la cámara?
Nunca me he considerado un dibujante. Después de acabar el instituto, estudié cinematografía. Dibujar no se me daba demasiado mal y me sirvió para ganarme la vida al igual que otros reparten pizzas o trabajan de camarero. Siempre tuve ganas de hacer películas, esto no es repentino. Recuerdo que, incluso de niño, siempre tuve ganas de contar historias. Por eso escribía guiones, cuentos. Tampoco creo alejarme tanto de la ilustración haciendo películas, sobre todo con “Quiéreme si te atreves”, ya que tiene un universo gráfico muy particular. Ilustré casi todos los decorados para que el director artístico supiera exactamente lo que quería. También dibujé el storyboard.

¿Fue difícil financiar la película?
Me costaron más trabajo mis primeros cortos. Encontré un productor, Christophe Rossignon, que está tan chalado como yo y al que le gustó el guión desde el primer momento. Le mandé una sinopsis sin conocerle. Me llamó para pedirme que le enviara el guión (una de las primeras versiones). Volvió a llamar para que nos viéramos. Creo que todo ocurrió en esa primera comida. Nos dimos cuenta de que teníamos muchas cosas en común. Antes de empezar a comer, se preguntaba quién era yo. Al final, teníamos la impresión de conocernos desde hacía mucho.

¿Por qué una historia de amor tan romántica?
La idea me vino una tarde mientras trabajaba en un dibujo animado. Tenía los personajes y las escenas principales. Sabía que quería hablar de amor, de juegos, de una infancia que dura para siempre. También quería una dosis de poesía y de cinismo. Lo tuve en la cabeza uno o dos años antes de ponerme a escribir. Es todo un proceso. A veces, se me ocurre algo y lo escribo inmediatamente. Otras, tiene que madurar mucho antes de que me lance. Tardé un mes en escribir la primera versión. Luego, hubo otras 25 versiones. En total, me llevó dos años.

Ha dicho que sólo tardó una tarde en obtener la trama de la historia, pero ¿cuál fue el detonante?
No sé cuál fue el detonante. Está claro que debía ser una historia de amor, era necesario, lo necesitaba. ¿Por qué una historia de amor tan complicada, tan romántica? Sabía que no dispondría de grandes medios para mi primera película, intenté compensar esa falta con el aspecto mítico. Me esforcé para que la historia se saliera de lo común, todo debía ser desproporcionado. Me había impuesto dos objetivos; por una parte, adaptar a una comedia el proceso de la tragedia clásica en la que los personajes son prisioneros del destino. Por otra parte, cada escena debía ser “la escena” de la película.

¿De qué referencias disponía?
Mientras escribía el guión, disponía de referencias cinematográficas sin por eso querer hacer lo mismo. Quería conservar una cierta impertinencia y un toque “espídico” como en “Trainspotting” o “El club de la lucha”. También quería conservar un aspecto al estilo de “Mary Poppins”. Es necesario en una historia de amor.

¿Qué le sedujo de Guillaume Canet y de Marion Cotillard?
Necesitaba dos actores que me hicieran soñar y que encajasen con los héroes de la película. Estaba convencido de que Guillaume conmovería y que también aportaría su labia, su locuacidad, ese lado suyo saltarín al estilo de Douglas Fairbanks. Además, no suele trabajar en películas románticas. Le mandé el guión y aceptó inmediatamente. Con Marion fue diferente. Hicimos un casting en toda regla para el papel de Sophie. Marion fue la primera o la segunda actriz que vi. Luego vinieron muchas más, pero sólo pensaba en Marion. Hicimos unas pruebas con Guillaume y fue evidente que sólo podía ser ella.

¿Y los niños que hacen el papel de Julien y de Sophie al principio de la película?
Los niños ocupan una tercera parte de la película. Tenían que ser graciosos, divertidos, conmovedores. El casting fue toda una aventura. Empezamos un año antes del rodaje. Tuve un equipo increíble, pusieron anuncios por todas partes, en los centros de deporte, de ocio, en los colegios, en revistas infantiles, etcétera. Recibimos entre 3.000 y 4.000 respuestas. Vi a unos 250 niños en unos talleres que habíamos preparado y nos quedamos con unos treinta. De esos treinta, escogí seis y al final me quedé con dos. Joséphine Lebas-Joly me dejó sin habla, es una verdadera profesional. Thibault Verhaeghe carecía de experiencia. Pero lo lleva dentro. Es encantador, bromista y dinámico.

¿Cómo explica que sus personajes quieran quedarse en el mundo de la infancia?
No creo que tengan el síndrome de Peter Pan que tanto gusta a los americanos. No son niños eternos. Asumen su vida. Desde la última escena en la que se les ve de niños hasta la última escena de la película, sólo hay rodeos amorosos. La historia que viven de niños es la misma que viven de adultos.

Propone una visión muy romántica del amor, unida a un juego perverso y destructor.
He hecho una película simbólica, una comedia romántica en la que dos personas tienen grandes dificultades para reconocer que se han enamorado. La historia acaba en una especie de apoteosis en la que la muerte y el amor se mezclan. Es un camino iniciático hacia la madurez y el amor. La meta de Julien y de Sophie es ser felices juntos y lo son incluso después de muertos. Al final consiguen vivir el amor de forma definitiva y creciente.

“Quiéreme si te atreves” es una película con un universo visual muy fuerte. ¿Cuáles son sus opiniones estéticas?
El guión ya contenía un lado muy visual, imágenes aceleradas, tomas desde una grúa y toda la gama de colores. Dibujé los decorados y el director artístico los adaptó. También dibujé el storyboard, una verdadera biblia que todos llevábamos durante el rodaje. En principio, es una película muy gráfica. Mientras los niños son niños, todo brilla, está llena de colores y tiene un toque kitch como el recuerdo que tengo de mi infancia.

Luego, la ciudad pasa de un tamaño familiar a uno sobrehumano, y es cuando me inclino por algo muy depurado, muy de diseño, incluso con un toque zen. Quería realzar los sentimientos de los personajes mediante una especie de economía visual.

Los decorados son muy importantes, son intemporales y universales… Sí, quería realizar un cuento. Y para eso me hacía falta una dimensión desfasada y surrealista. Rodé las tres cuartas partes de la película en Bruselas y en Lieja. No creo que hubiera sido posible en otro lugar. El primer decorado que encontré fue el barrio donde vive Julien de niño. Nada más llegar, me di cuenta de que tenía lo que buscaba, ese toque típico de Tim Burton o de Jacques Tati.

¿No le parece que este universo visual puede compararse al que creó Jean-Pierre Jeunet en “Amélie”?
Me sentiría muy halagado si me comparasen con un director del calibre de Jean-Pierre Jeunet. Pero acabé el guión de “Quiéreme si te atreves” con todos los efectos visuales, el universo gráfico e incluso el storyboard hace más de dos años, mucho antes de que se estrenara “Amélie”. Entonces comparaban la película a “Toto, el héroe”. Pero las referencias en las que me basé son más antiguas, se trata de Charles Chaplin, Frank Capra o René Clair; todos ellos crearon universos intemporales y universales.

¿Por qué decidió incorporar un sinfín de versiones de “La vie en rose” a la película?
Es una canción muy romántica y con un toque inocente, siempre me parece que la canta un niño. También tiene un lado anticuado, pasado de moda, que me encanta y que quería utilizar. Por eso busqué versiones desfasadas como la que le pedí a Zazie. Es una interpretación ágil, dinámica y, a la vez, es un eco de la paradoja que representan esos niños sumidos en un mundo de adultos o de esos adultos que quieren permanecer en el mundo de la infancia.

Por último, ¿qué recuerdos tiene de esta aventura?
Fue una aventura fantástica. Trabajé con un equipo extraordinario y conocí a alguien realmente inesperado, el productor. Sospechaba que era una persona de gran valor, de las que no abundan, pero no esperaba tanto. Busqué un productor y encontré a un amigo. También descubrí un lado de Bélgica que desconocía y se ha convertido en mi país de adopción.

Filmografía seleccionada de Yann Samuell

“Quiéreme si te atreves (Jeux d’enfants)” (2003)
“Pop up” (2001). Película realizada para Cinéma Digital, NTT Japón y Médiatopia
“Les jardins de traverse” (1999). Serie documental
“Teddy” (1998). Cortometraje
“Cata-clysm” (1997). Cortometraje
“1587” (1996). Cortometraje
“Mano a mano” (1994). Cortometraje
“A propos de la crise” (1993). Cortometraje
“Aube” (1986). Cortometraje de fin de carrera

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