VICTOR O LOS NIÑOS AL PODER- julio 2013

Víctor_o_los_niños_al_poder__foto_de_Sol_Janik1(1)Tantas cosas que los adultos tienen como presupuesto del mundo de los niños… tantas cuestiones que la imbecilidad o el desconcierto entronizan como reglas y que al fin son simples excusas para no mirar.

La obra de  Roger Vitrac Víctor o los niños al poder  parece intentar una reflexión sobre ese mundo de gentes aburguesadas que en realidad siempre se acomodan sin importar sobre qué o quien. Nadie escucha, nadie se escucha… conozco varios seres  que cuadrarían como personajes corriendo apurados, tratando de figurar como dentro de ese grupo selecto en el cual todo el mundo tiene algo que esconder para conservar la imagen.

La mano de  Lorenzo Quinteros pone de relieve en esta puesta algunos aspectos más que interesantes. Aparece Víctor (Eduardo Calvo) como un niño muy inteligente pero que no sabe nada, una inteligencia que registra informaciones de los libros y que cree que puede manejar las situaciones familiares. Eso es un juego que en realidad lo entristece.

Claro que es muy inteligente, pero está fuera de cuadro, no sabe que hacer con esa información,  perdió la compasión, conservó su egoísmo… Haga lo que haga no logra llamar la atención real de sus padres o de ningún adulto que ande por ahí  Haga lo que haga nadie lo escucha excepto como una gran molestia.

Es una alegría ver a  Eduardo Calvo en el difícil papel del Niño…no se me ocurriría nadie mejor… y la encantadora Daniela Catz se hace cargo de manera maravillosa del papel de su amiguita, con miradas de inocente ternura y picardía. Aunque los gags (que hay algunos cuantos) despiertan risas, como siempre en algo tan fuerte y bien hecho, la mayoría del público desahoga por la risa la tensión que esta obra genera.  Eduardo nos trae un niño desconsolado buscando límites pero también cariño.

Lo que se remarca  es la forma diferente de discriminar las características personales, fruto del abandono que sufren como niños y como no niños, ya que el aparente poder no los coloca en el mundo de los adultos. Entonces: ¿Que encuentran los niños como rescatable y divertido? La respuesta,  casi obvia,   seres que para los demás están locos, o son marginales: Antonio (Hilario Quinteros)  o Ida (Gabriel Lima).

Esto la convierte en una obra trascendente que nos enseña el dolor que surge de la desidia de los mayores, conectándonos empáticamente con ese ser, aparentemente un infant terriblé, tan solo en medio de unos adultos que no lo cuidan y no le permiten ser niño ni adulto.

Todo este palabrerío tal vez no logra explicar los sentimientos que me despertaron, estos hijos de una sociedad que les da todo menos lo que  los hace más humanos, y estas emociones las puedo decodificar, cualquiera puede porque están vivas, frente a ese muchacho de nueve años, alto y dolorosamente solo.

Aquí encontramos entonces personajes dibujados grotescamente,  acentuando la ridiculez de una historia que ilumina y señala , por reflejo,  lo subyacente de una realidad casi inconfesable.

Una escenografía excelente que se transforma por pequeños movimientos logrando mantener la atención aún por sobre los cambios de ubicación elementos que realizan los actores.

El elenco es un lujo. Siempre recordamos a algún actor por sobre los demás y es verdad que los papeles de los niños son brillantes en si mismos, pero la locura se sostiene en grupo. Hilario Quinteros en el papel de Antonio  nos da un poco de respiro a todos porque la realidad de su aparente enfermedad  se hace cómplice de esas locuras nuestras  que,  afortunadamente, continúan vivas.

María Inés Senabre

Elenco: Eduardo Calvo, Alejo García Pintos, Carolina Adamovsky, Daniela Catz, Jorge Paccini, Romina Moretto, Hilario Quinteros, Gabriel Lima y Julia Tapia.

Asistente de dirección: Charly Di Gerónimo, Julieta Biagioni
Diseño de iluminación: Claudio Del Bianco
Asistente de iluminación: Verónica Lanza

Escenografía y vestuario: Víctor Realizador de escenografía: Mauro Petrillo
Producción ejecutiva: Charly Di Gerónimo, Julieta Biagioni, Romina Moretto
Música original: Eduardo Felenbok  Maquillaje: Silvina Roccisano
Fotografía: Sol Janik  Diseño Gráfico: Oxígeno Gráfico de E. Lanfranchi

Autor:  Roger Vitrac-Dirección: Lorenzo Quinteros

Funciones: sábados 22:45 hs. y domingos 20 hs. Duración: 90 minutos.Centro Cultural de la Cooperación Av. Corrientes 1543.Reservas: 5077 8077 Entradas: $ 100.

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3 comentarios en “VICTOR O LOS NIÑOS AL PODER- julio 2013”

  1. Víctor crece desmesuradamente. Mide 1.80 y decide que el día de su cumpleaños… Al revés de Oscar, el niño de El tambor, que en su cumple de 3 decide dejar de crecer, logra lo mismo.
    La obra tiene mucho para ver y reírse de los sueños vanguardistas y estrafalarios del surrealismo. Nada más conservador que Víctor, que en una escena memorable, se reprime al pronunciar palabras que empiezan con p…
    Pero el grotesco, el absurdo y tantas cosas del teatro de hoy están allí y da gusto verlas hechas un delicioso juego teatral.
    Muy buenas las actuaciones y toda la puesta.
    Fernando

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